Economista por la Semana de la Planificación Urbana: «Necesitamos una agencia autónoma de planificación al estilo de un Banco Central»
Frente a la falta de visión prospectiva en el desarrollo urbano en Chile, las decisiones sobre la ciudad suelen quedar supeditadas a intereses coyunturales y miradas sectoriales. Para el economista, urbanista y director del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), Arturo Orellana, el país requiere transformar radicalmente su institucionalidad urbana.
En el marco de la conmemoración de los 60 años de la institución y de la convocatoria a la Semana de la Planificación Urbana, el académico propuso la creación de una entidad supraministerial con independencia técnica. «Yo creo en el modelo de agencia, por ejemplo, como funciona Medellín o Barcelona. Es decir, que se cree una agencia de planificación que sea transversal, desde donde bajen las directrices en materia normativa e indicativas, se hagan los estudios y se tenga una mirada de futuro que le dé dirección a los ministerios de Vivienda y Transporte sobre lo que tienen que hacer», explicó Orellana en Palabras Sacan Palabras.
Para el especialista, esta estructura evitaría que los planes de desarrollo se interrumpan abruptamente con los ciclos políticos. «Alguien tiene que estar por sobre eso. Es una agencia técnica como un Banco Central donde los directorios son los alcaldes, pero da lo mismo que cambie un alcalde u otro porque existe autonomía», enfatizó.
El aprendizaje tras el Transantiago y el rol del planificador
La trayectoria de Orellana combina la formación económica con la gestión pública y la investigación cuantitativa. Tras desempeñarse en distintos ministerios y participar en el diseño del transporte público capitalino, extrajo lecciones clave sobre el crecimiento de las ciudades.
Al recordar su paso por el sistema de transporte, el académico subrayó la urgencia de conectar los modelos técnicos con la experiencia real de las personas en los territorios. «Aprendí que primero se requería una mirada interdisciplinaria que se conectara. Los ingenieros de transporte pensaban que reducir los tiempos de viaje iba a mejorar la experiencia de movilidad, pero la persona en la periferia de Puente Alto tenía que tomar un bus, bajarse en la estación del metro, trasbordar en Los Héroes y en Escuela Militar. Eso podría demorarse menos, pero la experiencia del viaje no es lo mismo que sentarse en la periferia y despertar en La Dehesa. Todo ocurrió porque se hizo sin conectarse con la ciudadanía ni con otras miradas que no fueran únicamente las de los expertos», relató.
A partir de esas brechas, el investigador concibe al planificador como un articulador interdisciplinario. «La planificación urbana es la capacidad de poder entender las problemáticas que afectan la vida cotidiana de las personas y transformarlas en soluciones», afirmó. En esa línea, destacó que la UC abrirá el ingreso directo a la Licenciatura en Planificación Urbana vía PAES en marzo de 2027.
Planes reguladores obsoletos y el cálculo electoral
Uno de los mayores obstáculos para el desarrollo armónico de las comunas radica en el profundo rezago de los instrumentos de ordenamiento territorial. Según Orellana, la falta de actualización de los planes reguladores perpetúa profundas desigualdades entre municipios.
El especialista advirtió que la gestión urbana sigue fragmentada en decisiones de corto alcance. «Seguimos pensando en que todo se reduce a miradas sectoriales: se necesitan viviendas, hagamos que se construyan viviendas; se necesita infraestructura, hagamos infraestructura. Pero todo tiene una cierta integralidad y sinergia. Cuando más encima tenemos una planificación atrasada, donde más de un tercio de los planes reguladores en este país están obsoletos o tienen más de 10 o 20 años, quedamos en manos de los municipios que tienen recursos para hacer mejores ciudades, que son una minoría», sostuvo.
Esta inercia responde también al desincentivo que generan los extensos plazos de tramitación. «Los planes reguladores son un problema para los municipios porque se aprueban en periodos electorales mayores a los cuatro años. Por lo tanto, embarcarse en un plan regulador comunal es un desafío no menor y probablemente no reditúe políticamente al alcalde ni al gobierno de turno», detalló. En ese escenario, valoró la iniciativa de la Gobernación Regional para actualizar el Plan Regulador Metropolitano de Santiago, norma vigente desde 2013 que requiere adecuar sus estudios de riesgo a las exigencias actuales.
Trilogía urbana y segregación territorial
Para que la planificación sea efectiva y proteja a la población, se requiere un equilibrio dinámico entre regulación, inversión pública y capacidad de fiscalización. Orellana enfatiza que la mera existencia de decretos no previene emergencias ni desequilibrios.
Al analizar la vulnerabilidad de los territorios frente a eventos climáticos y desastres naturales, el académico aclaró los pilares del ordenamiento territorial. «La planificación tiene tres componentes: la regulación normativa, la inversión y la capacidad de gestión. Si alguno tiene la pata coja, la respuesta no va a ser la adecuada. La planificación no es solamente regular normas, sino establecer cuáles son las inversiones necesarias y las capacidades de gestión que se requieren. Si esa trilogía no funciona, el sistema falla», aseveró.
Esta desconexión ha consolidado severos focos de segregación socioespacial en distintas regiones del país. Como caso crítico de expansión inorgánica, mencionó la situación del norte chico y grande. «Alto Hospicio se convirtió en el patio trasero de Iquique cuando la ciudad no tenía cómo resolver la necesidad de habilitar vivienda social de emergencia. Se construyó una comuna donde el 90% son viviendas sociales, sin la infraestructura ni la conectividad necesaria», advirtió.
De igual forma, cuestionó los esquemas de urbanización periférica cerrados y poco integrados. «Es una comuna segregada: en una parte viven los pobres y en otra los ricos, sin integración social ni un buen sistema de transporte. Yo aspiro a ciudades que tengan espacios de integración y no que estén llenas de condominios cerrados», argumentó al referirse a realidades locales como las de Colina.
Encuentro abierto en Lo Contador
Las propuestas para abordar el crecimiento de la ciudad formarán parte del debate académico e interdisciplinario impulsado por la Universidad Católica. La ciudadanía podrá acceder a paneles, exposiciones y talleres organizados por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos.
El director del instituto invitó a la comunidad a participar activamente de estas jornadas de discusión. «Hace un par de años estamos haciendo la Semana de la Planificación porque nos enfocamos en la conversación con estudiantes, académicos y el público en general sobre las temáticas de la ciudad actual y del futuro. Este año coincide además con los 60 años del Instituto de Estudios Urbanos», concluyó Orellana en Palabras Sacan Palabras sobre el evento que se desarrollará entre el 9 y el 13 de noviembre en el campus Lo Contador.


