Las 10 mejores interpretaciones de Johnny Marr en The Smiths, según Futuro
Johnny Marr no solo entendió el instrumento como un vehículo de acompañamiento, sino como una orquesta de texturas, arpegios cristalinos y ganchos punzantes. Además, estos elementos sirvieron de columna vertebral para The Smiths.
Y es que, cuando la escena británica de inicios de los años ochenta deambulaba entre la resaca del post-punk y la rigidez de los sintetizadores, un joven zurdo de Manchester se colgó una guitarra semiacústica. De esta manera, devolvió el alma, la urgencia y el brillo melódico al pop de guitarras.
Para celebrar sus 63 años de vida, repasamos 10 composiciones donde su guitarra se convirtió en historia pura:
This Charming Man
El hito definitivo de su maestría con las seis cuerdas. Armado con su mítica Rickenbacker 330, Marr tejió una red de arpegios rápidos y resbaladizos que se entrelazan de forma impecable con el bajo. Además, la canción es una clase magistral de cómo hacer que la guitarra funcione simultáneamente como base rítmica y gancho melódico. También desafía las convenciones del pop de la época con una frescura deslumbrante.
There Is a Light That Never Goes Out
Más allá de ser el himno más universal y desgarrador de la banda, este tema destaca por la sutil arquitectura de sus arreglos. Marr logra que los acordes fluyan con una melancolía cinematográfica, creando una atmósfera flotante que arropa la trágica y romántica poesía de Morrissey. Sin embargo, jamás satura el espacio sonoro. Es una obra maestra de la economía y la sensibilidad guitarrística.
How Soon Is Now?
Una auténtica anomalía sónica dentro del canon de The Smiths y del rock de los ochenta. El hipnótico y tembloroso riff principal nació de una idea fija de Marr inspirada en el sonido de Bo Diddley. Fue procesado a través de una cadena de amplificadores Fender Twin Reverb vibrando al unísono. Por eso, el resultado es un pulso oscuro, cavernoso y denso que redefine por completo la atmósfera nocturna del tema.
What Difference Does It Make?
Aquí brilla con fuerza su faceta más afilada y rítmica. El riff inicial —ejecutado con la misma Rickenbacker que hoy recorre las salas de exhibición— ataca con un fraseo cortante y sincopado. Así impulsa todo el tema hacia adelante. Marr demuestra una agilidad pasmosa para mantener la tensión melódica. Al mismo tiempo, dialoga de igual a igual con la urgencia vocal de Morrissey.
Heaven Knows I’m Miserable Now
Una joya de sofisticación pop con tintes de jazz ligero. Los acordes que ejecuta Johnny desprenden un brillo agridulce, combinando una ejecución aparentemente alegre con una melancolía profunda. Igualmente, su capacidad para adornar los espacios entre verso y verso evidencia una influencia directa del sonido de los grupos vocales de los sesenta. Así, la adapta al indie moderno.
Barbarism Begins at Home
Demostrando que su paleta sonora iba mucho más allá del pop melancólico, en este track Johnny Marr se adentra de lleno en los terrenos del funk blanco y bailable. Su guitarra dialoga con un bajo dinámico mediante una rítmica seca y percusiva. Al mismo tiempo, construye un colchón hipnótico sobre el cual descansa una de las interpretaciones más desenfadadas del cuarteto.
Boy With the Thorn in His Side
Una de sus creaciones más delicadas y hermosas. La introducción acústica y los sutiles arreglos de cuerdas y guitarras entrelazadas crean un tapiz sonoro de ensueño. Marr confesó en su momento que buscaba una calidez casi pastoral, logrando que cada nota respire con una naturalidad conmovedora y luminosa.
Hand in Glove
El disparo inaugural. El primer sencillo de The Smiths arrancaba con un arpegio punzante y cristalino que estableció de inmediato las reglas del juego. Estas eran: guitarras brillantes, velocidad moderada y un gancho melódico irresistible. Así, el toque de Johnny en esta pista dejó en claro que una nueva era del rock británico había comenzado.
Panic
Con un arranque de guitarras abrasivas y un paso acelerado de pura estirpe glam, «Panic» demuestra el olfato de Marr para construir himnos radiales desde la tensión instrumental. Los cortes secos y la respuesta de las cuerdas crean un dinamismo incombustible. Por esa razón, invitan de inmediato al salto y al baile colectivo.
Bigmouth Strikes Again
Una avalancha de energía contenida. La guitarra acústica inicial es rápidamente sepultada por una muralla de acordes eléctricos hiperventilados y rasgados con fiereza. Esto demuestra que la sensibilidad pop de Johnny Marr podía convivir perfectamente con una urgencia rockera desbordante y corrosiva.

