Rush y el disco que casi los destruye: la historia oculta de «Hemispheres»
1978 marcó un punto de inflexión decisivo para el trío canadiense Rush con el lanzamiento de su sexto álbum de estudio, Hemispheres, publicado el 29 de octubre de ese año bajo el sello Mercury Records.
Tras una intensa gira internacional de conciertos, Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart se establecieron en los estudios Rockfield en Gales junto al productor Terry Brown para componer y grabar su proyecto musical más ambicioso. Sin embargo, la enorme complejidad técnica de las composiciones y las altas exigencias de producción convirtieron la grabación en un desafío extremo que casi lleva a la banda al límite físico y emocional.
La grabación extrema que desafió sus capacidades
Durante las sesiones de estudio en Gales y Londres, la agrupación enfrentó jornadas extenuantes para perfeccionar piezas de alta dificultad. El vocalista y bajista Geddy Lee admitió posteriormente que sus ideas musicales eran más sólidas que su capacidad técnica para ejecutarlas en ese momento, lo que los obligó a elevar drásticamente su nivel de interpretación.
Entre las principales dificultades que caracterizaron esta producción destacan los rangos vocales al límite. Con canciones escritas en tonalidades sumamente agudas, se exigió el rango vocal de Lee hasta generar momentos de frustración en el estudio. También las jornadas nocturnas y agotamiento. En ellas, Rush acumuló retrasos y trabajó hasta altas horas de la madrugada entre imprevistos técnicos y falta de tiempo.
El uso de nueva tecnología también es parte acá. Lee incorporó el sintetizador Oberheim Polyphonic y pedales Moog Taurus para ampliar la paleta sonora del trío. Y es importante acá la edición en cinta de piezas complejas. Para la icónica obra instrumental «La Villa Strangiato», intentaron grabar la pieza de nueve minutos en una sola toma; al no lograrlo, tuvieron que unir cuatro secciones mediante edición de cinta.
Entre la mitología griega, la razón y la pasión
El primer lado del vinilo estuvo dominado por la suite de 18 minutos «Cygnus X-1 Book II: Hemispheres». Con letras escritas por Neil Peart, la obra utiliza la mitología griega para narrar el conflicto entre Apolo (la razón) y Dioniso (la pasión) en la mente humana. En consecuencia, la historia concluye cuando la entidad Cygnus se nombra como el dios del equilibrio entre la mente y el corazón.
Por otro lado, el lado B del álbum reunió temas emblemáticos con estructuras variadas. «Circumstances» es una canción de hard rock con métricas complejas y un coro en francés que refleja la desilusión e inocencia perdida. «The Trees» encarna una célebre metáfora sobre la sociedad mediante una disputa entre robles y arces, iniciada con la guitarra acústica de Lifeson. Y «La Villa Strangiato» es un despliegue de virtuosismo de casi 10 minutos dividido en doce partes e inspirado en los peculiares sueños de Alex Lifeson.
El legado de Hemispheres y el fin de una era
Además de consolidar la destreza del trío, Hemispheres se transformó en una piedra angular para el desarrollo posterior del heavy metal y el metal progresivo. El uso de acordes innovadores por parte de Lifeson, como el célebre F#sus4, influyó directamente en guitarristas clave del género como John Petrucci de Dream Theater. Por lo tanto, la precisión técnica de Peart y la solidez del bajo de Lee establecieron un nuevo estándar de ejecución musical.
Finalmente, tras terminar este trabajo, Rush ganó el premio a Grupo del Año en los Juno Awards. Y decidió alejarse de las suites conceptuales de una cara entera para adoptar estructuras más directas en álbumes posteriores como Permanent Waves. Aunque el proceso fue agotador, Hemispheres se mantiene como una de las obras cumbres más influyentes del rock progresivo.


